13/02/2026

Niño rarámuri muere tras caer en pozo agrícola de 120 metros en Cuauhtémoc, Chihuahua

Cuauhtémoc, Chih.— Un trágico accidente ocurrió el pasado viernes 6 de junio, cuando un niño de cuatro años, integrante de una comunidad indígena rarámuri que migra temporalmente a Cuauhtémoc para trabajar en las plantaciones de manzana, cayó en un pozo agrícola de 120 metros de profundidad y 12 pulgadas de diámetro. A pesar de un operativo de rescate que duró más de seis horas, lamentablemente el menor perdió la vida.

El niño, identificado como Normando Hernández Bustillos, fue localizado con vida dentro del pozo en un predio de la huerta manzanera ubicado en la intersección de las calles Ingeniería y Quinta Lupita, en la zona conurbada de Cuauhtémoc, alrededor de las 17:00 horas. Sin embargo, después de un prolongado esfuerzo de rescate, su cuerpo fue extraído sin vida a las 22:55 horas.

René Martínez Bustamante, comandante municipal de Bomberos en Cuauhtémoc, relató el desarrollo del operativo: “Al momento del reporte, cuando llegaron los primeros rescatistas, el niño todavía respondía. Una hora después ya no había respuesta. La primera acción que realizamos fue introducir aire al pozo usando un ventilador especial para espacios confinados, mientras esperábamos la llegada de una videocámara para pozos profundos. Con las imágenes que obtuvimos, diseñamos el plan de rescate.”

Martínez Bustamante añadió que el menor era un niño muy delgado perteneciente a la comunidad rarámuri, y reconoció la esperanza de los padres durante el rescate: “Los papás, lógicamente, tenían la esperanza de que estuviera vivo.”

La Fiscalía Estatal Distrito Zona Occidente acudió al lugar para realizar las diligencias correspondientes. Personal forense confirmó el hallazgo del cadáver del niño y entrevistó al padre, Manuel Hernández Carpintero, también indígena rarámuri.

Durante todo el operativo participaron bomberos municipales, Protección Civil, Cruz Roja, especialistas en rescate de pozos de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, y trabajadores de la comercializadora de manzana Grupo La Norteñita, quienes unieron esfuerzos para intentar salvar la vida del menor.

Este lamentable suceso ha conmocionado a la comunidad local y pone en evidencia los riesgos a los que están expuestos los niños en las zonas agrícolas donde laboran con sus familias.